Lola y Pascu lo tenían muy claro: querían una boda distinta, una celebración de fin de semana donde sus invitados disfrutaran de Alcoy tanto como ellos. La mayoría venía de fuera, así que la invitación tenía que ser también una guía: torneo de golf, pádel, cóctel, comida y fiesta. Un planning completo para vivir cada momento.
El formato rompía con lo habitual. En vez de una tarjeta tradicional, diseñamos un pliego que se doblaba sobre sí mismo, con toda la información desplegada de forma clara y con mucho carácter. Un fajín verde lo cerraba, con el nombre de cada invitado escrito a mano con lettering, convirtiendo cada unidad en algo único antes incluso de abrirlo.
Las referencias visuales a Alcoy y sus rincones más especiales daban contexto y emoción a cada detalle. Una invitación que era, a la vez, una bienvenida.
